Un mundial entre el terrorismo de estado

El proceso de reorganización nacional, fue la etapa más oscura de la historia de nuestro país, 30 mil desaparecidos, una guerra, la primer ruptura de la clase media, y un mundial son, 42 años después, los puntos más desarrollados por la sociedad. Organismos en defensa de derechos humanos, periodistas e investigadores de todo el mundo se acercaron a la Argentina para vivir en carne propia lo que muchos no veían, pero sí un grupo de madres.

Fotografía: http://www.datarioja.com

Iniciado en 1976 con Jorge Rafael Videla como presidente de facto, nuestro país se preparaba para ser la sede del mundial de 1978, y para aquel entonces la dictadura ya recibía críticas por parte de países defensores de derechos humanos, como Francia, Holanda y Alemania. Estos países, son hasta la actualidad, junto con Argentina, reconocidos mundialmente por su labor en contra de los crímenes de lesa humanidad.

Las autoridades militares se encargaron de tomar deuda para la realización de estadios, calles, y todo tipo de maquillaje con el objetivo de mostrar una imagen que no era la real. Por ejemplo, la villa “Ciudad oculta”, recibe este nombre debido a las chapas colocadas en sus inmediaciones para que los turistas que viniesen al país a ver la cita mundialista no se enterasen de la pobreza que comenzaba a crecer día a día.

La sociedad, también jugó un papel importante de cara al mundial. Ante la llegada de la comisión internacional de los DD.HH para efectuar un relevamiento debido a las denuncias recibidas en el exterior acerca del terrorismo de estado, los argentinos se molestaron y lanzaron una campaña donde se negaba rotundamente los hechos y además, circulaban los carteles de “Los argentinos somos Derechos y Humanos”.

Ya en 1978, el seleccionado argentino logró su primer título mundial, de la mano de Mario Alberto Kempes, Daniel Pasarella y el director técnico, César Luis Menotti. Imponiéndose por 3 a 1 frente a la Selección de Holanda, donde su máxima figura Johan Cruyff, no había participado del certamen, por manifestarse en contra del golpe militar.

Fotografía: http://www.tacomundial.com / Daniel Pasarella, con la Copa del mundo.

Este país al que enfrentó nuestro seleccionado, de mencionada labor por los derechos humanos, envió dos cámaras junto a sus periodistas. Una para cubrir el evento deportivo, la otra, para hacer eco del pedido desesperado de un grupo de madres que caminaban alrededor de la plaza como protesta ante el gobierno de facto, ya que sus hijos habían sido desaparecidos y no recibían respuestas sobre los paraderos.

Ante la desatención de los medios nacionales, las autoridades políticas, policiales y organismos de salud, estas mujeres solicitaron ante ellos el pedido desgarrador de ayuda para ser escuchadas.

En resumen, la filosofía plantea el cuestionamiento de lo cierto y buscar distintas maneras de la explicación del sentido de los hechos o las cosas. La obviedad, (etimológicamente, lo que está a la vista de uno), muchas veces no es cuestionado y se descree de quienes lo hacen, las madres y abuelas de plaza de mayo lo hicieron.

Años más tarde, con la vuelta de la democracia en 1983,  los 24 de marzo de cada año, se desarrolla el día nacional por la Memoria Verdad y Justicia, donde participan distintos sectores de la sociedad para recordar los desaparecidos de aquella dictadura, que promovió el terrorismo de estado en todo el país.

El fútbol, muchas veces politizado, fue en esta etapa una campaña utilizada por los militares en el poder para llevar a la sociedad argentina a un imaginario colectivo de bienestar que nadie cuestionó hasta años más tarde.

El recientemente fallecido René Houseman, manifestó en una entrevista que si hubiera sabido todo lo que ocurría en el país en ese momento, no hubiera participado del mundial. El ex futbolista, convocado por Menotti al mundial 78, sufrió en carne propia la desaparición de familiares y amigos, incluso él, fue confundido por la policía, golpeado y casi secuestrado por los “organismos de seguridad” de aquel entonces.

Muchas veces, la sociedad y el fútbol, manejada desde la política produce la utilización de este deporte con diversos fines, el mundial de 1978 fue eso. La actualidad es importante saber que no se debe volver a aquellas maniobras y mucho menos a esas políticas.

Agustín Palmisciano.

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