Leo Di Lorenzo: “Al futbolista no se lo prepara para que tenga conciencia de clase“

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Comenzó su carrera como futbolista con los mismos sueños de muchos chicos y las oportunidades lo fueron llevando hacia otro lugar. Debutó en San Lorenzo, pasó por Canadá y Chile, actualmente en Temperley, pero su paso por el fútbol de canadiense lo marcó a fuego. Ahí llegó a la lectura y a conocerse desde otro lugar: “Yo no sabía nada de nada y me jactaba de no leer”, afirma al momento de contar su experiencia con la Literatura. El jugador de 38 años habla de cuestiones sociales que rodean al fútbol y que cruzan a toda la sociedad: el feminismo, el machismo y la homosexualidad en este deporte. Además, cuenta su experiencia con el cannabis medicinal, donde el consumo del aceite del cannabidiol (CBD) fue lo único que logró calmarle los dolores de una lesión en su rodilla, y a partir de enero del 2020 la Agencia Mundial de Antidopaje aprobó su consumo en el deporte profesional.

Por: @Agustinpalmis@Globalonet.web


¿Cambió tu forma de ver el fútbol con el correr de los años en el profesionalismo?

Sí, porque arranqué mi carrera pensando en que era todo lo que importaba. Yo quería jugar en Europa, la Selección y ganar millones y millones de dólares y cuando la realidad y el fútbol me bajaron de ese lugar, y fuí a jugar a Canadá me dí cuenta que todo aquello que pensaba y anhelaba no lo iba a lograr. En Canadá la gente y mis compañeros se tomaban al fútbol de otra manera y ese fue el momento donde empecé a ver la carrera de otra manera, ahí empezó el cambio y a darme cuenta de que las cosas no iban a ser como yo pensaba desde chico.

Pero además había algo adentro tuyo que te hacía ver con otra mirada algunas cuestiones…

Creo que estaba esa búsqueda pero la tenía súper reprimida debido a la manera que me formaron. Lo único importante era que ocupase todo mi tiempo y energía en mi carrera y de todo lo demás se encargaba el resto, desde cuidar a mis hijos a dormir la siesta. Pero siempre hubo algo que hacía que mirase otra cosa en ese mundo. Sentía una diferencia con el resto de mis compañeros, desde la música que escucho a distintos intereses pero lo reprimía.

¿Cuando empezaste a mostrar esos intereses sufriste algún prejuicio o llamado de atención?

Fue tan paulatino ese cambio que en este último tiempo fue cuando más se empezó a notar. Ahí sí noté la mirada de otra manera, que me preguntasen por qué a tales cosas, tanto dirigentes, como entrenadores y compañeros.

También me ayudó haberme cruzado con Nacho Bogino en Temperley, fue un punto clave para que yo pueda empezar a expresarme. Ahí fue cuando el cambio empezó a ser más acentuado. Recuerdo que cuando lo conocí dije “uy, tengo alguien con quien compartir”, yo leía y no tenía con quien compartirlo. Nadie, ni en mi casa, ni con mis amigos ni nada. Yo leía un libro que me atrapaba y no podía decirle a nadie “Che, no sabes que buen libro estoy leyendo”, y cuando conocí a Nacho fue un alivio porque podía compartir con alguien esas cosas. Después hicimos el programa de radio, y a partir de ahí empezó a cambiar todo, mi ambiente, la gente con la que me rodeo y amigos. Fue muy importante encontrar a alguien con las mismas inquietudes que yo porque no lo tenía.

¿Dónde empezaste a sentir ese cambio y a interesarte por otras cuestiones de la vida desligadas del fútbol?

Cuando me fui a jugar a Canadá. Yo llegué y no había nada de fútbol en la tele, ni un programa ni un partido, nada. Tenía compañeros de equipo que estudiaban, pero no el secundario, carreras universitarias tipo Ingeniería y no lo entendía, “Estás jugando profesionalmente, ¿Qué estás haciendo?”, preguntaba. De repente me encontraba jugando a la play 4 horas y no entendía que estaba haciendo, y empecé de a poquito a leer. La literatura fue importantísima, encontrarme con los libros fue lo que hizo que yo mismo me encuentre.

¿Cómo llegas al interés por la lectura?

Es rarísimo, yo me jactaba de no leer. Me hacían notas y yo decía “no, yo no leo”, lo decía con orgullo. Empecé por un compañero que era evangelista en Montreal (Canadá). Soy ateo, y me volvía loco hablándome de Jesús y la biblia, y yo quería debatir, y empecé a leer sobre la evolución y religión. Quería saber porque no sabía nada de nada, te repito: nada. Solo de fútbol, y hasta ahí. Después de Canadá me fui a jugar un año a Chile y al mes, mi mujer y mi hijo tuvieron que viajar por una enfermedad de mi hijo y estuve siete meses solo. Ahí fue cuando agarré el hábito de leer todo el tiempo y empecé a leer ficción. Me acuerdo que leí Crimen y castigo de Dostoyevski y me volvió loco, me dije “Acá está todo” y pensé que estaba perdiendo el tiempo con la forma en la que vivía antes y cada vez leía más y no paré.

Fotografía de archivo. Leo Di Lorenzo Junto a Ignacio Bogino.

¿Cómo evaluás el crecimiento del fútbol femenino?

Es un ejemplo la lucha de las mujeres. Pienso que hay que ir por ese camino, es una ampliación de derechos, es eso y nada más que eso. No solo con el fútbol sino también con distintas causas como el aborto.

A partir de esa lucha del fútbol femenino y los derechos ¿Crees que algunas de esas herramientas se deberían aplicar al fútbol masculino?

Sí, pero es mucho más difícil. Las chicas están súper preparadas, te pones a hablar y te pasean, nosotros no. Ellas vienen de ese lugar de la necesidad de estar luchándola y obviamente, ojalá los futbolistas hiciéramos algo con las huelgas o la falta de pagos. Imagínate el poder que tendría si Messi saldría a hablar para hacer una huelga porque a un equipo no le pagan los sueldos.

Pero hay muchísimos intereses y mucho que perder en lo económico y también el problema está en la formación, ahí hay que hacer el cambio. Nos forman de la misma manera que hace 20 o 30 años. Te preparan para que solo vivas fútbol, y si querés estudiar, hacelo pero hasta ahí nomás. Terminá el secundario y listo. Nos forman de esa manera. El mensaje es que esa es la única forma que hay para ser futbolista profesional.

¿Los formadores deberían preparar al futbolista en otros aspectos como la educación sexual y el estudio?

Es que no interesa. Aunque la mayoría venimos de lugares vulnerables, al futbolista no se lo prepara para que tenga conciencia de clase. No interesa formarnos en lo sexual, en el trato con el otro y con las mujeres. Lo único que importa es que rindas y después te puedan vender. Pero si un chico fuera formado de ese lugar dentro del fútbol, creo que sería mejor, más plantado y con más herramientas para manejar un montón de situaciones como futbolista, desde la presión hasta el trato con el periodista. Hoy está cambiando la formación en cuanto a la metodología de entrenamiento pero no sale de ahí, ya no se corre tanto como antes, pero los formadores y la dirigencia en el fútbol es tremenda y salir de ese lugar es complicado.

¿Con la sexualidad que ocurre?

Eso va a ser lo más difícil de cambiar porque todavía está en el discurso diario entre los jugadores. Desde un chiste: “eh, puto, eh maricón”, las canciones de la cancha, lo que te gritan y también el rival. ¿Cómo hace un pibe para salir a blanquear su sexualidad?

¿Lo más cercano a la inclusión dentro del fútbol fue la experiencia de un compañero que tuviste en  el fútbol de Canadá?

Sí. Dió una nota diciendo que era homosexual públicamente. Cuando yo compartía plantel con él, nos lo dijo al grupo. Canadá es una sociedad mucho más abierta que la nuestra, pero también teníamos compañeros del Caribe, más conservadores incluso. Pero al ser un lugar donde el fútbol es más tranquilo y sin tanta exposición, él podía vivir libremente. Acá eso no se puede, imagínate un jugador homosexual, no puede salir a tomar algo con su novio porque lo ven, le sacan una foto y sale en todos lados. Ese pibe no puede soltarse ni en su círculo íntimo, es vivir con una represión interna muy difícil, es tremendo.

Creo que de a poco va a ir cambiando pero va a ser muy difícil. Gracias a la aparición de la causa de las mujeres en los clubes empezaron a aparecer departamentos de la mujer y de género. Muy de a poco hay dirigentes que empiezan a dar ese cambio, que también se traduce en la necesidad de dirigentes mujeres. La importante es que se trabaje desde que son chicos en a formación.

¿Ves en los más chicos de los planteles otro pensamiento?

Estrictamente desde la sexualidad no. Por ahí hoy los pibes se cuidan más con el tema de las chicas, se escuchan menos las cosas que antes, pero más que nada por temor que por conciencia.

¿Te pasa de escuchar dentro del vestuario cosas que dicen al respecto que no compartís?

Todo el tiempo. Hay veces que voy y digo “che, eso no va”, intento invitar al debate también. También estoy en una edad que puedo decir cosas que de pibe no podía dentro de un plantel. Ocurre mucho con las charlas grupales donde un técnico dice cosas que no las comparto. Muchas veces pasa eso, en pretemporada te dicen “Bueno, si salen tengan cuidado con las chicas porque hoy mirás un poco a una y te hacen una denuncia”, y no flaco, no es así. El mensaje tiene que ser desde el respeto, de que no es no, y que uno se puede divertir sin faltar el respeto o aprovecharse. Esas cosas pasan, y si viene de un entrenador, que es el que tenés que escuchar, el que te baja el mensaje y te dice esas cosas, es muy difícil.

Con la camiseta de Temperley, donde juega desde 2013.

Fuiste noticia en enero con respecto al cannabidiol (CBD) a partir de que lo aprobaran en el consumo del ámbito deportivo. Te hicieron unas notas y se hizo eco en muchos medios, incluso tuviste que hacer un descargo en redes ¿Sentiste que se cubrió el tema con responsabilidad?

La mayoría lo llevó por un buen lugar y otros no. Por ejemplo la nota de Fer Soriano está muy bien, él viene investigando sobre el tema, incluso sacó un libro. Tuve un problema con una nota de Herbella, que salió a decir cualquier barbaridad de y yo aclaré que es un gran primer paso, pero el objetivo de la nota no era un llamado al jugador de fútbol a tratar cualquier dolencia con CBD. Es una lucha que está dando hay un montón de gente que tiene muchos problemas de salud y esto los ayuda, y que se visibilice el tema a través del fútbol es muy importante para ellos, otros no lo ven.

Para contextualizar: ¿El CBD es una sustancia que viene del cannabis pero que no tiene ningún efecto psicotrópico en quien lo consume?

Exacto. Pero aún así escuchás a Donato Villani, médico de Selección, uno de los médicos más prestigiosos del fútbol que en la nota de Fer Soriano dijo que hay que tener cuidado porque el consumo del CBD puede ser la puerta a otras drogas. Y si un profesional de la salud dice eso, es complicado. Yo aclaré en la nota que no era un llamado a nada, y en Argentina al no ser legal no sabes lo que estás tomando porque no sabes como lo hicieron. Lo que quiero decir es que ante esa falta de regulación, podes consumir algo que no es lo adecuado o si se adapta a la dolencia que uno tiene. Yo no estoy diciendo que si te duele la rodilla tomes esas gotas. Hay que consultar con médico. En cuanto a lo personal es lo único que a mí me calmó. Con otros analgésicos muchas veces tuve que tomar un protector estomacal antes de tomar algo porque me rompía el estómago y esto me sacó todos los dolores.

¿Cuál es tu lesión?

Tengo una tendinitis en la zona de un tendón en la rodilla y que es bastante difícil de tratar. Terminaba los entrenamientos con mucho dolor y me infiltré, durante un mes no me dolió pero de golpe volvió peor. Me dolía para trotar, no podía hacer nada, y las opciones eran infiltrarme de nuevo o parar, y la verdad que estábamos jugando Copa Argentina, cuartos de final contra San Lorenzo. Y por un familiar probé las gotas y me calmó. Me automediqué, sí. Ya no había nada que me calmase la dolencia y pensando que es algo que viene de una planta, que es natural, agarré y lo probé. Lo hablé con el doctor y con el técnico porque podría llegar a saltar en el antidoping.

¿Cómo estás hoy con tu carrera?

Estoy pensando seriamente en dejar en junio, las ganas ya no son las mismas y voy a cumplir 39 en mayo. Me siento bien físicamente, pero es una cuestión de ganas. En un principio me gustaría seguir ligado al fútbol porque es algo que me hace sentir cómodo, me gusta. Además, voy a la psicóloga hace un año y si bien puedo hablar de todos los temas que me rodean en mi vida el trasfondo es el retiro del fútbol.

¿Sentís que los medios toman la responsabilidad acorde a ciertos temas como el cannabis medicinal, el machismo y la homosexualidad dentro del fútbol?

Hay de todo, pero mayoritariamente se banaliza. Hay muchos que no quieren perder privilegios. Se piensa mucho en el costo beneficio y capaz que creen en que hablar de ciertos temas les hace perder audiencia o si tal o cual se enoja y desde ese lado se pierde el debate.

Hace un tiempo juntaron firmas en apoyo a la fórmula del Frente de Todos de cara a las elecciones presidenciales con el colectivo Futbolistas Unidos ¿Cómo estás hoy con la agrupación?

Me abrí un poco, pero apoyo la causa. Antes no me importaba nada y hacía la mía. Sí había problemas de transporte no me importaba porque yo tenía auto, si habían problemas económicos pensaba en que yo cobraba bien. No me interesaba nada. Gracias a la literatura empecé a poder ponerme en el lugar del otro y pensar en las cosas que le pasa a la gente. A tener esa sensibilidad social que creía no tener. A partir de ahí tuve la necesidad de tener que expresarme.

¿Es todo una cuestión de privilegios en el fútbol?

Obvio. Y a veces tenés que perder, no se puede ganar siempre. Cuando entendés que esa pérdida es lo que después te hace ser, ahí ganaste. Me quedo pensando en eso también porque yo perdí privilegios a partir de mis cambios. También fui perdiendo amigos, familia, pareja, todo. Porque cambió mi manera de pararme ante la vida. A mí no me importaba nada y hoy voy a una marcha o digo cosas y me dicen que no diga algo y a mí me gusta hacerlo.

Cuando juntamos las firmas en apoyo al Frente de Todos muchos dijeron que sí, otros dijeron que no. Pero uno me dijo que quería apoyar pero no firmaba porque tenía un local en Caballito y que tenía miedo que le bajen las ventas. Si pensamos así todos no se cambia nada. Yo no digo que estoy haciendo la revolución pero con el simple hecho de expresarme hay algo que muevo al otro, y a mí mismo también. Creo que eso de no tomar partido es también tener una postura, como el ser apolítico, uno lo elige. Yo no quiero eso, quiero otra cosa y me perderé lo que me tenga que perder pero lo que tengo es más satisfactorio porque es lo que a mí me conmueve.

Agustín Palmisciano.

https://www.instagram.com/globalonet.web/?hl=es-la

6 comentarios

  1. Muy buena nota.la mayoría de los jugadores les cuesta salir de esa vida de privilegios que tienen cuando están en actividad.tendrian que prepararse o asesorarme para el día después

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  2. Felicitaciones, otra nota que nos tiene atentos en la lectura desde el principio al final, transitando dentro del deporte en este caso el futbol, por otras artistas, a tener en cuenta la necesidad de medicina alternativa también en el deporte, mis saludos

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