Verdaderas razones por las que queremos que vuelva el fútbol

La vuelta del fútbol es de vital importancia. El ciudadano necesita que la pelota vuelva a rodar. Nos es imperioso a todos y todas volver a las canchas de forma urgente. Sí, hay una pandemia. Sí, hay un virus mortal. Pero ¿Están pidiendo que entiendan de lógica los hinchas? No señores. Si le van a hablar de lógica a personas que deciden pasar su poco tiempo libre en una fila, soportando maltratos policiales, las inclemencias meteorológicas, los barras, los costos y demás complicaciones; para que encima, después, esas mangas de desagradecidos le paguen a todo su esfuerzo con un tres a cero en contra, y de local. Están muy errados. En otras palabras, le están hablando a un grupo de personas que le gritan a otros veintidós que corren con un pedazo de piel de vaca. ¿A ellos le piden pensar lógicamente?

En fin, la verdad es que el hincha necesita volver al estadio. Y con la seriedad que recae en el caso les traemos las diez razones por las que es menester el regreso de la misa en las tribunas para el ciudadano de pie argentino y, nos animamos a decir, de todo el mundo.

Por: @Ezequiel_Olasagasti@Globalonet.web


  1. Salir de casa: No basta con salir 500 metros a caminar o ir al chino por provisiones. El hincha necesita la salida de la cancha. Esa que arranca a las 10 de la mañana cuando el partido es a las 10 de la noche. Esa salida donde ves a esos amigos que no reconoces si no tienen la remera de tu equipo puesta. La salida donde está todo permitido: el alcohol, la comida, el puchito que dejaste hace años, el puchito que te cierra los ojos y el alcohol de nuevo. Son necesarias esas idas a la cancha donde te perdés con el auto y terminás en la puerta de un albergue transitorio al que entrás para ver el partido con el decodificador que tiene ahí.
  2. La comida: Es necesario que vuelva el bufete de la cancha. Esas parrillitas que te dejan romper la dieta y presentarle a tu estomago algo que no sea verde y sin gusto. Los hinchas y las hinchas necesitan poder decirle a su pareja: “Me comí un chori en la cancha porque era lo que había”. Necesitan esa excusa de que no hay en los estadios el puestito de ensalada, el puestito de cuscús, el puestito de tarta de zapallito. Y si existe, bueno, suerte tratando de vender algo. Es necesaria la vuelta del patty cocinado hace un mes y que te lo venden como nuevo. ¿Alguien se agarró algo por eso? ¿Alguien le tiró alcohol en gel a los puestitos de morfi que no saben ni como se escribe la palabra “Bromatología”?3
  3. Desahogar frustraciones: Ya no se puede putear tanto en casa. Está empezando a provocar que esas puteadas reciban otras puteadas. Tenes que contener tu enojo ¿Por qué? Porque tu pareja no tiene la culpa de que no te salió bien el repulgue de la empanada. No tiene la culpa tus hijos o hijas que el dólar haya subido una vez más. Tus viejos no tienen por qué bancarse tu mal humor porque ya te olvidaste las mecánicas de la reproducción humana. La frustración se acumula y no hay lugar para liberarla toda como un grito primal. Es necesario volver a tener ese “Frustrodromo” que eran las tribunas de las canchas (O las plateas de Vélez si sos un profesional de la queja). Es necesario que veamos en la camiseta del jugador, al que en privado le pediríamos una foto, un blanco al que apuntar toda nuestra bronca. Porque es culpa del referí que no cobré la IFE, y es culpa del juez de línea que sancionó mal el “orsai” que haya subido ocho kilos. Y, obviamente, será el DT de mi equipo el culpable de no darme la felicidad que me es tan necesaria en estos momentos. Solo podrán darme la felicidad de putearlos, putearlos a los gritos hasta que el fuego de la bronca de mi vida insatisfecha se apague.4
  4. Ponernos a prueba como mejores personas: En la cuarentena leímos, nos informamos, desarrollamos empatía. Entendimos que los demás son nuestros hermanos y que la están pasando igual de mal que nosotros. O peor. Capaz ellos no tienen laburo, tal vez ellos tienen un ser querido enfermo. Que mejor prueba para nuestra nueva empatía que las tribunas de cemento de un estadio. Contener las ganas de cantar contra la parcialidad boquense porque pensás que pusiste en tu foto de perfil de Facebook la bandera de Bolivia que dice: “En contra del golpe”. Desistir de hacer el gestito de idea con los dedos para atravesarlo con el dedo índice porque recordás que le pusiste me gusta a miles de publicaciones feministas. Suprimir ese automático “Negro de mierda”, para con los jugadores afroamericanos porque marchaste de forma virtual por el “Black Lives Matter”. Y claro, la vuelta a los estadios traerá la titánica tarea de cambiarle la letra al clásico “Los de tal equipo son todos pu…”. Ya que, como va a cantar eso alguien que compartió miles de fotos de arcoíris durante el mes del orgullo.
  5. Motivarnos: Dicen que el gran aporte de “Los Ramones” a la música no fue tanto por sus canciones sino por motivar a las futuras bandas. Es decir, muchos músicos que no se animaban a lanzarse al ruedo musical lo hicieron al verlos en vivo. “Si estos sacaron un disco con tres acordes porque yo no”. Puede ser esto precisamente lo que ocurra cuando vuelva el fútbol. Cientos de amateurs que se cansaron de ver los copilados de YouTube de las mejores jugadas de X crack de los noventa, y pensaron que el fútbol era algo que estaba a cientos de kilómetros de su escueta capacidad, verán al cuatro de (Inserte equipo que considere malo aquí) y pensaran: “Ah, si este muerto llegó a primera entonces porque yo no me puedo probar suerte en algún lado”. Es osado decirlo, pero quien sabe si por eso no se descubre al nuevo Dandy Neuspiller.
  6. Poner a prueba toda la teoría adquirida: Si hay algo que hizo el hincha de fútbol durante la cuarentena fue mirar horas y horas de los mejores partidos de la historia. La falta de un 0 a 0 entre Patronato y Arsenal que cubra su domingo, tuvieron que remplazarlo por un Barcelona vs Arsenal en la final de la Champions. Además, la falta de movimiento deportivo obligó a las notas de los medios a publicar situaciones de juego de hace décadas. Así fue que cualquier fulano fue aprendiendo sobre la técnica que utilizó Mourinho para inmovilizar a Messi cuando el Inter eliminó al Barcelona. O la ofensiva de ataque rápido de Klopp en el Liverpool. Toda esta data adquirida será el nuevo tema de conversación en el entretiempo de un Racing vs Colón mientras tu compañero o compañera trata de ponerle la botellita de fernet que metió de contrabando en la media al vaso de coca aguada que te costó 300 pesos. Y cuando se reanude el partido, el gol vendrá de un pelotazo que la defensa de tu equipo no supo rechazar.
  7. Trascender: si hay algo que fue clave en la cuarentena fue internet. Tanto para bien (Mirar de todo en YouTube) como para mal (Gente haciendo Tik-toks). Y todo esto demostró que las redes son más importante que nunca para trascender. Y es por esto que tiene que volver el público a las canchas porque ¿Cómo puedo ser yo el nuevo fenómeno de internet si no tengo gracia y soy feo como un hisopado? Sencillo, usted puede ser el nuevo meme de la cancha o el personaje de la fecha. Una posibilidad que solo el fútbol puede brindar. Deberá hacer cosas tan simples como mover su remera cual ventilador, bailar como idiota, hacer magia fernetera, ser una señora coqueta con buenas puteadas, tener sobrepeso y pedirle a los bobos que vayan a la cancha, etc. Y si tiene la suerte de ser hegemónico mejor aún. Ahora podrá mostrarse, con mariposas en la cara o el filtro que mejor le parezca, desde la platea más conurbana que consiga. Demostrando que no solo es una bella persona, sino una bella persona que hace cosas de gente no tan bella.
  8. Inventiva: esto se puede emparentar un poco con el tema de las puteadas, pero la verdad, es ir un paso más allá. Antes de la cuarentena ya nos sabíamos todos los insultos habidos y por haber. Es hora de que los verdaderos cerebros del país entren en acción para crear canciones de cancha que rimen con coronavirus o Covid-19. Podemos esgrimir, a forma de ejemplo sencillo, Cambiar el “Aunque ganes o pierdas no me importa una mierda” por una letra que diga “Aunque haya pandemia no me importa una mierda”. De la misma manera, la vuelta a las canchas será de gran ayuda para nuestro desarrollo cognitivo. Tal vez al nivel de hacer sudokus incluso. Los hinchas se romperán el cráneo para saber porque a determinado jugador se le puede decir: coronavirus, cuarentena, Covid, pandemia, sopa de murciélago o, utilizando una analogía del punto anterior, decir “Cuatro sos más horrible que un hisopado”.
  9. Compromiso político: La grieta atraviesa todo, incluso la pandemia. Hay pro cuarentena y anti cuarentena. Quienes creen que el gobierno lo maneja bien o quienes consideran que lo maneja mal. ¿Se piensan que esta batalla ideológica no necesita del ágora pública de la cancha para seguir? El hincha militante, que no sabemos a ciencia cierta si es más hincha que militante, necesita plasmar en el estadio su afición política. Necesita no gritar el gol de un jugador para que, cuando le pregunten porque no gritó, pueda explicarle a sus compañeros que ese tipo es del macrismo o del kirchnerismo según sea el caso. El hincha, que es demasiado tibio para ir a una marcha, necesita el manto anónimo que le da una tribuna para gritar que un gobierno es lo peor que nos pasó, afirmar que la madre de un presidente es una sexo servidora, o para gritar que el presidente de su club es un garca que representa los intereses del liberalismo aunque no sepa si es Pablo, Facundo o Hugo Moyano
  10. Otro tipo de opio: Por último, el hincha necesita un opio más para adormecer sus miserias. ¿Creen que el fútbol es el único? No, el fútbol es uno más. Tal vez el mejor pero no el único. Ya hablamos de las redes, de la comida, de internet, de fingir que les importan causas, de la televisión, del humor. Todo eso rescata al hincha de su realidad pero no son más que parches. Artilugios menores para reemplazar lo principal. Como un fumador que come caramelos, chupetines o vapea para apaciguar el deseo de dar una calada profunda. El hincha necesita estar ahí de nuevo para hacer todas las nueve boludeces que enumeramos recién y de paso mirar un partido.

Ezequiel Olasagasti.

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