Cambio en el fútbol argentino, entra la igualdad sale el machismo

Según datos oficiales de argentina.gob.ar en el período marzo – septiembre del 2020, se efectuaron en Argentina 60.449 denuncias por violencia de género. Esto significa un aumento del 18% con respecto al 2019. En este contexto el futbol argentino ha reflejado la problemática con varios casos resonantes. La Ley del Deporte sancionada a principios de 2019, sirve como una base fundamental en busca de la igualdad, sin embargo a la luz de los hechos no es suficiente. En busca de soluciones definitivas, distintas referentes de clubes importantes de Argentina analizan al fútbol argentino con una mirada más abarcativa, lejos del viejo dogma que instaló que en el deporte “solo sirve ganar”.

Por: @Agustinpalmis@Globalonet.web


Ante la falta de oportunidades laborales en los denominados medios de comunicación hegemónicos o tradicionales, comenzó una etapa nueva: desde un enfoque diferente, con la llegada de medios autogestivos de calidad y de redes sociales. Sirviendo como apertura a mayores oportunidades dentro del periodismo, la pluralidad, equidad y paridad de voces aparece como base fundamental. En ese sentido, Luciana Gargini, de DeporTV e integrante de la Coordinadora Sin Fronteras de Fútbol Feminista dice: “Se avanzó en un proyecto de ley para lograr mayor equidad y ya está presentada en el Congreso, una de sus impulsoras, es Verónica Macha, y no habla solo del cupo, sino también de mayores paridades para las disidencias”. Además, la Secretaría de Deportes de la Nación, generó un taller de capacitación de Deportes y Género. Si bien resulta antipático hablar de cupos y no de paridad, muchas de las reglamentaciones actuales buscan llegar a un equilibrio entre mujeres y hombres, como también en los roles de decisión.

Leila Grayani, Periodista deportiva de Fútbol Femenino Profesional, también hace referencia a la importancia de esta situación, resaltando la capacidad de quienes estén en estos roles: “Es necesario más mujeres en las dirigencias, y también, que quienes trabajen, sin importar el género lo hagan con perspectiva de género”. Dentro de la Primera División del fútbol argentino, son varios los casos de protagonistas con denuncias efectivas por violencia de género, donde las instituciones tomaron medidas en el asunto y otras no lo hicieron. En este marco, cada club elabora un protocolo sobre violencia con el objetivo de capacitar y educar a todas las personas ligadas a la institución, incluyendo a los jugadores de fútbol profesional. “Hay que entender que los protocolos no son buenos o malos, sino que hay decisiones políticas. Es importante que, desde ese lugar, piensen en la transformación deportiva con el objetivo de llegar a ser lugares libres de violencia y espacios ecuánimes”, dice Maia Moreira, miembro de la Comisión Directiva de Lanús y a cargo del área de género del club.

Los medios de comunicación, cumplen un rol en toda la sociedad y también con la cobertura de estos temas. Unos, hacen hincapié en esta importancia, mientras que otros omiten o señalan que nada tiene que ver con la práctica profesional del fútbol. “Los medios hegemónicos vienen desde atrás con la deconstrucción y otras perspectivas para tratar determinadas temáticas”, señala Gargini, que, además agrega: “Algunos medios dieron lugar a voces de mujeres que integran comisiones directivas y hablaron sobre la construcción de protocolos. Eso antes no pasaba, pero a la vez hay mucha permeabilidad a las miradas nuevas”. En este sentido, lo que resulta más interesante es la posibilidad de evaluar los cambios en el escenario: en qué se avanzó y en qué se retrocedió.

En el ámbito del fútbol de Primera División, distintos casos de violencia fueron mediatizados. Casos como el de Ricardo Centurión, Jonatan Cristaldo o Sebastián Villa, fueron de los más resonantes. En el caso del jugador de Boca Juniors, se le permitió volver a jugar tras la denuncia efectiva y con la causa abierta. Moreira, quien trabaja en Lanús hace 8 años y coordina el departamento de Género y Diversidad del club, explica: “Los protocolos no son herramientas punitivistas sino plásticas que se adaptan a la realidad de los clubes. Bajo ningún punto de vista puede pasar por un protocolo el hecho de que un jugador denunciado de manera efectiva pueda jugar partidos, eso se debe a una decisión dirigencial”. En este sentido, Moreira expresa cómo al interior de una institución deportiva pueden tensionarse distintas posturas respecto a cómo intervenir ante estas situaciones.

Vélez Sarsfield cumplió un rol destacado en esta materia, donde sentó precedente ante la contratación de Ricardo Centurión en enero del 2020. Al momento de firmar contrato con el club, se le agregó una cláusula por violencia de género en la cual el jugador reconoce el protocolo de la institución y se somete a cumplir las normas éticas de la institución. Paula Ojeda, abogada encargada de género en Vélez Sarsfield cuenta: “Fue un muy buen antecedente de un presidente, Sergio Rapisarda, al consultar al departamento de género respecto a la contratación de un jugador”.

Jonatan Cristaldo, de Racing Club, fue denunciado por su pareja, víctima de violencia, el 23 de noviembre del 2019. En un principio, el jugador les dijo a sus compañeros de plantel que no era cierto, y más tarde reconoció los hechos. El club permitió que concentrara con el plantel y luego fue separado del primer equipo tras las reacciones de los medios y los hinchas. Cuenta el Periodista Alejandro Wall, que la institución emitió un comunicado de prensa redactado por el encargado del área legal, Mariano Cúneo Libarona, abogado del ex gobernador tucumano José Alperovich denunciado por violación.

“Muchas niñas y niños pueden festejar un gol de una persona acusada de ejercer violencia, por eso es importante que quienes toman decisiones en un club tengan perspectiva de género, actuando en consecuencia según los protocolos”, explica Ojeda, quien también es Vicepresidenta del FAMUD (Foro Argentino de la mujer en el Deporte), perteneciente a la Confederación Argentina del Deporte. La Presidente es Andrea Lezcano, mamá de Micaela García, asesinada en 2017 por Sebastián Wagner, agresor sexual que se encontraba en libertad condicional.

Además, la creación de protocolos, cláusulas y la aparición de las áreas de género en los clubes, sirven como puntapié de un cambio necesario en la sociedad, cuyo objetivo se empareja con el del club, donde no solo es un ámbito deportivo y de encuentro sino también de educación. A la vez, la toma de decisiones en estos casos es determinada por las dirigencias que, en muchos casos, su última palabra va en detrimento de la tendencia social por perseguir intereses económicos.

River Plate, es sin duda el equipo de fútbol más ganador del Continente en los últimos años. La llegada de Gallardo a la dirección técnica y el trabajo de la dirigencia comandada por D’Onofrio, en conjunto con el entrenador, trajo consigo la etapa más importante del club de Núñez. A su vez, los logros deportivos no son los únicos destacados. Diana Paterno, a cargo del Departamento de Género del club explica: “El trabajo en el área de la comisión abarca distintas áreas, la primera está referida a las socias, diseñamos actividades recreativas, educativas e informativas, la segunda es social, desarrollamos jornadas solidarias, visitamos hogares y barrios carenciados, hacemos donaciones y nos comprometemos ayudar a la gente que más necesita. Y en la tercera, estamos trabajando muy fuerte, con todo lo referido a género y diversidad. Todos los jueves trabajamos con placas a través de las redes, dónde subimos información sumamente importante para las víctimas o familiares que sufren violencia de género”.

Paterno, quien también trabaja como vocal suplente del club, desde 2013, con la llegada de Rodolfo D’Onofrio a la presidencia de la institución, cuenta la importancia de la aprobación del cupo femenino el 6 de agosto del 2020, que permitirá la llegada de más mujeres a la comisión directiva en toda la historia de River Plate. Estos objetivos de vital trascendencia para la salud de los clubes, muchas veces no son dados a conocer por los medios de comunicación que manejan otros intereses, como la cobertura inmediata de resultados de partidos, violencia entre barras y otras, que no son menos importantes, pero marcan agenda y mueven intereses.

A partir de lo dicho, se posiciona como un propósito fundamental de todos los clubes tener perspectiva de género, con un trabajo que sea integral desde lo institucional y que contribuya a combatir distintas formas de discriminación. Diana Paterno, explica el protocolo de River Plate: “Tiene tres ejes importantes: La capacitación en perspectiva de género en todas las áreas, la comunicación y la intervención ante situaciones de violencia de género. Esto funciona articulando acciones entre diversas áreas, a fin de garantizar el correcto abordaje de los casos que requieran su activación”. Además, el club tiene una articulación de espacios para la aplicación de esta herramienta: “Un equipo técnico interdisciplinario de profesionales que, asesoran, informan y realizan el acompañamiento en primera instancia y durante en proceso que dure la situación. Un Consejo asesor, compuesto por las máximas autoridades de diversas áreas que nos reunimos ante la demanda del equipo técnico, y conversamos acerca de cuál es la mejor resolución de los casos. Y por último el Consejo Asesor, compuesta por organizaciones y distintos actores del club. Es un espacio muy valioso porque creemos que en este tema tan importante se deben representar todos y todas los que quieren al club y embanderan este cambio cultural que estamos viviendo”, finaliza.

“Desde las instituciones deportivas estamos trabajando para erradicar toda discriminación en contra de las mujeres, niñas y disidencias y para ello debemos lograr la plena igualdad entre mujeres y hombres dentro de la masa societaria y así lograr el pleno desarrollo”, agrega Paula Ojeda, que además agrega la importancia del club de Liniers en la puesta en marcha de un plan estratégico para la educación social: “El área de género del Club Vélez Sarsfield tuvo inicio a principio del 2018, siendo pionero y transformándose en el primer club en tener un departamento para trabajar la temática de género y violencia. trabajamos desde el área en la sensibilización y prevención, nos parece elemental para estar trabajando, transformando y reeducando a varones y mujeres”.

El 29 de enero de 2019, fue publicada la Ley del Deporte, en el Boletín Oficial, bajo el decreto 92/2019. En él se exige el cupo mínimo del 20% de mujeres y/o jóvenes menores de 29 años en las comisiones directivas de las asociaciones civiles deportivas. Esta ley publicada en boletinoficial.gob.ar, marcó un antes y un después para el marco regulatorio de equidad en los cargos de tomas de decisiones de los clubes, donde también destaca la visión del deporte como un derecho que garantice su apertura a todas las personas. Maia Moreira, dirigente de Lanús, subraya que: “Hay una distancia entre la ley y la regulación, y esperábamos que efectivamente se cumpla. Tuvo una modificación en 2019 y dentro de ella, había cambios sustanciales en cuanto a los cupos femeninos, y si bien nos gustaría hablar de paridad en vez de cupos, pero también quisiéramos que sean porcentajes más altos y hablar de alternancia”.

El compromiso con este cambio de vital importancia, no solo es llevado adelante por mujeres. También se destaca el compromiso de hombres, no solo en cargos dirigenciales, que entienden la importancia de esta situación acompañando a las mujeres desde el rol de aprendizaje y entendimiento de la causa. También, hay un rol mediático, y por último la decisión de las dirigencias que, en muchos casos, terminan decidiendo de manera contraria a sus campañas electorales, muchas veces sesgada por intereses deportivos y económicos. El caso Villa, en Boca, fue uno de los más resonantes en este aspecto, donde el jugador volvió a jugar con la causa aún abierta y la denuncia efectiva.

Los jugadores tienen derecho a trabajar y ante los casos de denuncias realizadas, pueden entrenar, pero no jugar. En algunos casos, los dirigentes deciden de manera arbitraria dar luz verde y regresar al futbolista a la cancha. En síntesis, las dirigencias deben trabajar en conjunto para finalizar con una situación que, en ocasiones, muestran que la decisión final la tienen unos pocos, dejando de lado la labor incansable de muchas personas por la igualdad de derechos y terminar con la violencia de género. La Ley Micaela, esencial en su sanción, también llega al deporte. Paula Ojeda, cuenta: “Es sumamente importante en las instituciones deportivas. Esta ley obliga a la dirigencia a ponerse de una vez por todas en los zapatos que se tienen que poner y empezar a capacitar a empleadas, empleados, jugadoras y jugadores, y a todo el cuerpo técnico y dirigencial para que entiendan que el deporte tiene que ser una herramienta de valores, empoderamientos que siempre lo fue y no puede estar marcado por violencia y discriminación”.

Todas las entrevistadas coinciden en que, a futuro, la importancia de su trabajo se reflejará en la formación deportiva: a nivel individual, en los protagonistas, y a nivel colectivo en las instituciones. Dentro del fútbol y los medios de comunicación, espacios que aún conservan el machismo a ultranza, de a poco asoma una luz de esperanza hacia un cambio cultural a partir de la labor de las representantes. El tiempo dirá si estos cambios trascienden la mera formalidad protocolar para transformar estructuras deportivas de larga data en nuestra sociedad.

Agustín Palmisciano.