El gol de mi vida

Yanina Gaitán tiene un lugar de privilegio en la historia de la Selección porque convirtió el primer gol en una Copa del Mundo reconocida por la FIFA. Su vida siempre estuvo ligada a la pelota, a los 14, fue ovacionada en la Bombonera mientras hacía jueguitos en el entretiempo de un partido entre Boca y Belgrano. Llegó a ser campeona con el Xeneize y también en River.

Por: @Mflorenciarincon@Globalonet.web


Imagen de archivo: Yanina Gaitán en la Copa del Mundo 2003.

“Entrar a la Bombonera, hacer jueguito y que me griten ‘Maradó’, recibir la convocatoria a la selección con 20 años y salir campeona con River y Boca fueron momentos muy lindos”. Sin embargo, en una carrera plagada de logros como la de Yanina Gaitán, hay un hecho que se destaca por sobre los demás. Un gol fundamental en la historia del fútbol argentino. “Hacer el primer gol de Argentina en un mundial es lo más hermoso que me pasó en una cancha. El gol de mi vida. Fue el cierre de mi carrera. Me sentí tocada con la barita mágica”. Yanina formó parte del equipo argentino que participó en Estados Unidos 2003, y marcó el único gol de Argentina en la competición, nada más ni nada menos que ante a Alemania, la selección que lograría el campeonato. “Ese gol el orgullo más grande que llevo conmigo”, recuerda Yanina. A pesar de las tres derrotas contra Japón, Canadá y el equipo teutón, aquella selección daría un paso fundamental para el crecimiento del fútbol femenino en nuestro país.

¿Cómo fueron tus inicios en el fútbol?

Comencé de muy chica. Me crié jugando con mi hermano que me lleva dos años y, toda pelota que él tenía, era mía también. De chica mí papá me llevaba a jugar al parque con mi hermano y a los torneos que jugaba. A veces me dejaban jugar. La primera vez que me llevaron a un club con equipo de mujeres fue a Sacachispas en el 89´. Iban muy pocas chicas. Luego, me llevaron a Yupanqui, que tenía equipo bien constituido, con excelentes jugadoras que me llevaban más de ocho años. Yo tenía 11 cuando fui por primera vez.

¿Cómo era la organización de esos torneos?

Se jugaban en canchas auxiliares. En Yupanqui hacíamos de local en la cancha del club Savio 80 de Lugano I y II. Era linda cancha y tenía algunas que eran de tierra. Pero se jugaba con mucha pasión. El torneo era todos contra todos. Yupanqui salió segundo, con un gran equipo.

Con un tono de desazón, Gaitán recuerda el primer momento donde tuvo que dejar de hacer lo que más le gusta: “Cuando tenía 14 años, con mis padres pedimos el pase para ir a jugar a un club más grande y no me lo dieron. Estuve dos años sin jugar. No me dejaban entrenar en ningún club femenino porque no tenía el pase. Tuve que entrenarme con mi hermano y mi papá. Fue perjudicial, obviamente, porque perdí continuidad en todo sentido”.

En su carrera, la mediocampista tuvo pasos por cuatro de los cinco grandes del fútbol argentino. “River fue una gran etapa. Salimos campeonas con un gran director técnico, ‘Coco’ Torres. Cuando me quise ir a Boca tuve que estar un año parada para poder conseguir el pase. En Boca jugué siete años y ganamos varios torneos”.  Por cuestiones relacionadas con el tiempo y la distancia Gaitán continuó su carrera en Avellaneda: “Me fui a jugar a Racing que me quedaba más cerca. Estuve un año y la actividad no continuó. Así que ahí me fui a San Lorenzo los siguientes dos años. El trabajo me obligó a dejar. Volví a Boca para poder finalizar mi carrera deportiva ahí. Me retiré a mis 32 años, sin lesiones y con muchas ganas de seguir jugando. Pero vivía en Morón y trabajaba en el supermercado Jumbo de allá. Trabajé de cajera en una farmacia y en supermercados. En los clubes me daban un viático que obviamente no alcanzaba para cubrir las necesidades básicas”.

Acerca de la actualidad del fútbol femenino, la ex volante dice: “De a apoco está creciendo, cosa que tendría que haber pasado antes. Tarde para las que pasamos años y dimos mucho para que esto llegara algún día. Mejor tarde que nunca”.

Imagen de archivo

¿Cuáles crees que fueron los factores que ayudaron a crecer a nuestro fútbol femenino?

La visibilidad que se dio en los medios potenció el alcance. Seguir el último mundial, Francia 2019, y todo lo que conlleva que las nenas vean, les guste y quieran jugar. Los torneos, las escuelitas, todo eso es un mercado y una vidriera. Hay otros aspectos que todavía no crecieron del todo para que sea una disciplina más en los colegios. Todo niño puede practicar cualquier deporte sin importar el género. Practicando juntos, se potenciarían ambos.

Gaitán, actualmente es profesora de Educación Física. Terminó joven su carrera como futbolista, pero no se alejó de ese mundo: “Fui ayudante de campo en la UAI y salimos campeonas. La experiencia fue muy buena en general. Uno tiene que dejar algo más que el fútbol, lo más importante es la persona, después viene la jugadora. Trabajar todo en su conjunto es mi gran objetivo”. En ese título de la temporada 2011/2012, Yanina fue asistente de Diego Guacci, aunque en el carnet de la AFA figuraba como aguatera.

Florencia Rincón.