Nicolás Abot: “Quiero jugar en África para tener un gol en cada continente”

A sus 35 años, el delantero argentino comparte un extraño récord con el uruguayo Sebastián Abreu: ambos jugaron en 31 equipos. Actualmente se desempeña en el Panarkadikos de la tercera de Grecia. Su profesión y su espíritu nómade lo llevaron a vivir en Costa Rica, Venezuela, Bolivia, Uruguay, España, Italia, Malta, Letonia, Tailandia, Indonesia, Australia, Nueva Zelanda y Grecia.

Nació en Mar del Plata, pero su familia es de La Colina y La Madrid, pueblos cercanos ubicados en la Provincia de Buenos Aires. A pesar de haber recorrido el mundo, Nicolás todavía se siente un pibe de pueblo.

Por: @Agustinpalmis@Globalonet.web


Imagen de archivo.

¿De chico soñabas con ser futbolista?

Sí agarras 10 pibes, 9 y medio quieren ser futbolistas. En esa época cuando yo era pibe era difícil, por suerte a mí nunca me faltó nada, pero tampoco sobraba. Había que ir a probarse a Buenos Aires, a 500 kilómetros de mi pueblo, era una gran movida de dinero. Mi viejo se la rebuscó un montón y fuimos a hacer pruebas. Siempre pagué el hecho de ir solo, sin representante. En Gimnasia de La Plata metí 7 goles en 3 prácticas, pensaba que me iban a hacer seguir yendo, pero no. Ahí empezás a entender la movida del fútbol, siendo de pueblo es más difícil, porque no es el conurbano donde te tomas el bondi y el tren y por más que no te den bola tenés más posibilidades de seguir yendo a otros clubes.

¿Cómo llegaste a ser jugador profesional?

En los años que estuve en el fútbol entendí que el 10% son distintos técnicamente, el 70% del montón, pero de golpe tenían un contacto y les generó una oportunidad, y quedan afuera 1000 chicos sin contactos. El 20% restante son los que fueron a un lugar, la rompieron y al técnico les gustó. Yo me considero de ese último grupo, no tuve muchas oportunidades por no tener representante y queda esa espina. No todos van a jugar en Primera y poder vivir de esto, es triste porque yo amo el deporte y todos los que juegan también quieren seguir jugando. Es un sueño vivir de lo que uno ama, pero lamentablemente el fútbol es un negocio.

En Argentina si sos joven te hacen jugar para venderte y si ya sos grande no servís. Varias veces me preguntaron por volver a jugar a Argentina, hace tantos años que no estoy que no podría porque no me conocen. Además, hay mucho encasillamiento, si jugaste mucho en la B metro, sos de la B metro, si jugaste mucho en la B Nacional, sos de la B Nacional. Tenés excepciones, pero es lo que pasa generalmente. Con los entrenadores también, hay muchos que los echan y a los 3 días están en otro club de primera ¿Qué, no hay más entrenadores? Con los jugadores pasa lo mismo.

¿Cuál fue tu primer club?

Como futbolista profesional Olimpo, pero el primero de todos fue en Coronel Suárez, cuando estaba en la secundaria. Iba a dedo, ahí empezó la aventura de viajar, el viático me lo guardaba para mi viaje de egresados a Bariloche, creo que eran $20, y volvía a dedo. Jugué dos años y después fui a Olimpo de Bahía Blanca.

¿Tuviste un técnico que te marcó más que otros?

Sí, en Racing de General La Madrid, Abelardo Carabelli. Fue campeón juvenil en el 79 con Maradona y Ramón Díaz y jugó en los Cebollitas. Me cambió la mentalidad y me ayudó mucho. En ese momento la vida de pueblo era otra, hoy es más fácil leer un libro o conocer cosas sobre tácticas, técnicas y entrenamientos. En esa época no lo hacía nadie y los técnicos que teníamos no eran entrenadores, era gente que le gustaba entrenar, amigos o tíos o algún ex futbolista.

Te consideras un jugador movedizo ¿En tu vida sos igual?

Exacto. El Cholo Simeone dice que uno es en la cancha como es en la vida. Para mí es así, yo soy igual adentro de la cancha y afuera. Voy para todos lados, hablo con todo el mundo. Uno de mis miedos cuando termine de jugar es eso mismo, como hacer para estar en un lugar estable cuando termine de jugar. A mí en la cancha no me gusta estar parado esperando, en la vida igual.

¿En cuántos países jugaste?

En trece oficiales, estuve en dos o tres más que no llegué a jugar, por ejemplo en Indonesia, en el año que fui había problemas con la Federación del país y no se jugó el torneo, estuve 3 meses ahí. En Ecuador me pasó que hice la pretemporada en Deportivo Azogues, tenía 22 y era importante para despegar, y una semana antes de arrancar el torneo jugamos un amistoso, hice un gol y una asistencia y al lunes siguiente me echó un dirigente por negocios. La dirigencia trajo a otro jugador, también argentino y a mí me sacaron, todo por comisión, esas cosas pasan y te pueden joder la carrera. Hay países que me sorprendieron como Malta, son dos islas con unos paisajes increíbles, pero los más lindos fueron Australia y Nueva Zelanda.

Imagen de archivo.

¿Te auto percibís como mochilero del fútbol?

Sí. Los primeros viajes fueron distintos a como fue mi carrera más adelante. Yo nunca me manejé con representante y no soy crack, pero si firmas un acuerdo con un representante, uno tiene que entender que no es el único, y a los que somos remadores, nos dejan para lo último. Gracias a eso también aprendí a moverme solo y a buscar rumbos nuevos, porque depender de alguien a quien no le modificas la vida no está bueno, si no te dan bola podés llegar a quedar parado 6 meses o más y te caga la carrera. Mi primera experiencia afuera fue en Costa Rica donde me había llevado un representante del momento que tuve, chamuyándome que me iban a ver de México, yo tenía 20 años. Yo creí, y si bien estaba en Olimpo no había debutado, estaba en el plantel nada más.

Llegaste al club 31 en tu carrera y Abreu te alcanzó ¿Qué sentís compartiendo este récord?

Yo bromeo con eso. No tengo ni el 2% de Abreu, somos loquitos los dos y nos gusta el mate. Nada más. Me gusta bromear con esto porque hay gente que llega a conocerme. Mi objetivo es jugar en África para tener un gol en cada Continente. El Loco jugó en 11 países y yo en 13. No se puede comparar, él jugó mundiales, es un crack.

¿Una de tus aspiraciones a futuro es jugar en África para convertir un gol en cada continente?

Mi objetivo principal es seguir jugando al fútbol y ser feliz. Ese sería un objetivo lindo para cumplir, me encantaría. Quedaría en la historia por ser el jugador que hizo un gol en todos los continentes. No sigo jugando por eso, pero sí sería un lindo reconocimiento de que estás haciendo lo que te gusta y alguien se fijó en vos.

Si tuvieras que armar un top 3 de los clubes que más disfrutaste ¿Cuáles son?

En mi carrera tuve muchos altibajos. Desde jugar en Pacifico de Bahía Blanca hasta jugar una Copa Sudamericana con el Zamora. Dentro de ese top 3 elijo al Zamora de Venezuela, en Olimpo porque aprendí mucho con gente que estaba en el plantel y después en el Blooming de Bolivia. También me gustó Rampla Juniors de Uruguay, es un equipo remador, y haber jugado en la Primera de Uruguay fue muy bueno. En Asia también lo pasé bien, la gente en Tailandia o Indonesia es fanática como en Argentina y a los partidos van 40 mil personas.

¿La cabeza influye mucho en el deporte?

Sí. Desde saber lo que tenés que hacer antes de recibir la pelota hasta todo el resto. El 90% es la cabeza, si estás bien entrenas mejor, jugas mejor, te sobrepones a las adversidades y te cuesta menos mejorar. A veces uno no se da cuenta de cómo mejoró, pero eso pasa. Y la cabeza es fundamental. A grandes rasgos hay ejemplos, Palermo llegó a errar 3 penales, pero el tipo seguía intentando y llegó a ser el máximo goleador de Boca.

También viviste en carne propia la cuestión de las apuestas ¿Cómo recordás ese momento?

Fue jugando en Letonia. Fue horrible, yo amo el deporte y vivir esas cosas fue horrible. Existe en muchos lugares el tema de las apuestas, la Juventus se fue a la B por arreglar partidos, imagínate. En Letonia era una cosa descarada, un partido hice un gol y vinieron a decirme que no tenía que haber marcado.

Imagen de archivo.

¿Cómo te encontrás hoy con respecto al fútbol?

Hoy priorizo llegar una hora antes y quedarme una hora más en los entrenamientos. Me encantaría que se queden más pero no pasa. A veces uno llega a un país y las cosas son distintas, me gustaría que disfruten más porque somos privilegiados, el fútbol es hermoso, pero tiene una vida útil corta. Hay gente que está encerrada en una oficina y otros que viven de lo que pueden y nosotros estamos al aire libre, son privilegios que hay que aprovechar.

¿Cómo es para vos manejarte sin representante?

Para mí, el jugador que no tiene un curriculum muy “importante” es mejor que esté solo. Tengo amigos que estuvieron en clubes y te pasan el contacto de directores deportivos y esas cosas, pero si no tenés un video o algo es difícil. Es difícil, pero hay que ser caradura.

Más allá del profesionalismo dentro de un vestuario y a la hora de entrenar ¿También te encargás de tus videos y curriculum en el fútbol?

Sí, yo hago todo. Ojalá no tuviera que poner videos míos entrenando en las redes y esas cosas. Pero lo hago para estar en contacto con la gente, para que vea donde estoy. Me gustaría subir más cosas de mi vida, como los lugares que conocí, o en la playa. Pero ser profesional también implica mostrar lo que uno hace y es una forma de conseguir contactos y trabajo. Para conseguir cosas también depende de la búsqueda de cada uno. Muchas veces es difícil para un jugador que no salió de un equipo grande conseguir trabajo, entonces tener videos y contar donde está uno y qué hace para mí es muy importante porque hoy están esas herramientas, pones un nombre en Google y enseguida te sale todo, por eso es importante.

¿Terminaste el colegio?

Sí. Era un buen alumno, también empecé a estudiar Profesorado de Educación Física en Bahía Blanca, pero había que cursar presencial y por el fútbol dejé. Recién ahora en esta época, estos últimos 5 años, hice cosas online. Un curso de organizador de eventos, de guardavidas y la primera licencia de entrenador de fútbol y ahora haciendo la segunda. También el curso de coaching. Lo malo de estar viajando todo el tiempo es que me hubiera gustado poder hacer una carrera, ir a cursar y esas cosas. Por suerte ahora hay más cursos.

¿El fútbol es restrictivo con esas cuestiones del estudio y el profesionalismo?

Creo que mentalmente no nos preparan para ponernos a estudiar. Tenemos tiempo, el tema es encontrar la manera. Por más que seas el mejor está bueno saber, los demás que somos remadores nos ayudaría. Hay muchas historias de jugadores que la rompieron un par de partidos y después nunca más y se pierde el rastro, capaz si estudiaran tendrían otras herramientas, podes estar en la cima y después no y está bueno probar o intentar estudiar. Ahora estoy haciendo el curso de coaching, no sé si lo voy a ejercer, pero me ayuda y hoy me gusta hacerlo. Sé que voy a tener una herramienta y el tiempo lo tenemos. Es un error pensar que uno es futbolista y está salvado, de mil llegan 2 a vivir de eso.

Agustín Palmisciano.

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