Santiago Grassi: «El objetivo es ser mi mejor versión»

A los 18 años ganó la medalla de Plata en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 en la disciplina natación, y gracias a su desempeño clasificó a los Juegos Olímpicos de Río 2016, y recuerda: »Era tan chico cuando clasifiqué a mis primeros Juegos Olímpicos que, en los anteriores, Londres 2012, ni pensaba en ser nadador». Hoy con 24, el santafesino Santiago Grassi es una de las figuras de nuestro país y competirá en Tokio 2020+1.

Luego de participar en Río, tuvo la oportunidad de viajar a Estados Unidos, donde una beca en la Universidad de Auburn, Alabama, le permitió estudiar y nadar: «Ser estudiante y atleta es algo que se respeta mucho», reflexiona el argentino que viajó 15 mil kilómetros sin hablar inglés, y que sólo se había preparado en el idioma para los exámenes de ingreso y hoy compite en la Liga Internacional de la Natación.

Por: @Agustinpalmis@Globalonet.web


Fotografía de archivo.

‘Somos muy diferentes a los estadounidenses, pero desde un principio me sentí acompañado’‘, recuerda el argentino que, al referirse a Estados Unidos, se deshace en elogios. Aunque no se plantea volver a vivir a Argentina, cuenta que extraña mucho la cotidianeidad de su familia y los amigos, pero que viajar a Norteamérica fue su mejor decisión. Allí, se recibió en Marketing y fue premiado por la Universidad con un anillo que lo muestra con orgullo a través de la cámara que acorta la distancia entre Buenos Aires y Alabama. El anillo es azul y amarillo, y brilla tanto como los ojos del nadador que parece trasladarse nuevamente al momento en que recibió el regalo. «Las Universidades son carísimas, pero desde la escuela primaria fomentan el deporte en los Estados Unidos’‘, dice.

Por la pandemia no pudo volver a visitar a su familia, y hoy, su foco está puesto en los entrenamientos previos a los juegos de la capital japonesa, que empiezan a fin de julio. Después de un ciclo olímpico que duró un año más, reflexiona sobre la preparación de los atletas de su disciplina «La natación es un deporte que se entrena mucho y se compite poco. Creo que es algo que va a empezar a cambiar».

Los nadadores tiene horarios duros para entrenar, empiezan a las 4.30 de la mañana, y en el caso de Santiago, en sus épocas de estudiante, también tenía que cursar y recuerda esa etapa como un desafío. El argentino compite como profesional en el equipo de la Universidad de Auburn, integrado por 60 nadadores en la Liga Internacional de la Natación (ISL). «Yo era de los que creía que la natación era un deporte individual, cuando llegué a EE.UU me di cuenta que no es así y que el apoyo de mis compañeros es fundamental».

Nacido en Santa Fe, en 1996, logró el récord argentino en los 100 metros mariposa, con la marca de 51,88 segundos. Al momento de repasar su trayectoria, sabe que es joven y que logró cosas importantes, pero siempre busca concentrarse en lo que viene. «La cabeza es muy importante y desde 2020 estoy trabajando con terapia aplicada al deporte, una de las cosas más importantes es aprender a controlar la ansiedad», dice.

La natación no solo le permite ser mejor atleta sino también en cuestiones personales como la responsabilidad y la empatía con el compañero de equipo: «Llegamos a vomitar al lado de la pileta, lloramos, nos acalambramos, hay mucho esfuerzo y lo que hacemos es más allá del resultado sino el día después de ser nadador».

Fotografía de archivo.

¿Cómo es el mapa mundial de la natación hoy?

Está creciendo muchísimo. Obviamente EE.UU ha sido el referente de todos los estilos y sigue así, pero hay otros de tradición como Australia. Brasil creció un montón, Italia, Gran Bretaña también. Hay muchos países europeos como Lituania, Suecia y en Asia China que son muy competitivo. La mayoría de los países de primer mundo han dado un salto de calidad muy grande.

Da la sensación de que la natación nacional está en un gran momento. ¿Lo ves así?

Sí, Argentina ha ganado después de 55 años el Sudamericano y las edades de los nadadores argentinos de hoy, en promedio, es de 20 años y eso es algo muy bueno. Lo más lindo es que si tenemos nadadores que recién empiezan, las redes sociales y la conectividad es fundamental porque nos permite a los que somos un poco más grandes a mostrar el camino a los que están empezando. La natación de argentina puede ser como la de Brasil o Italia, tenemos la capacidad para ser los mejores.

Uno no siempre se prepara para ganar una medalla sino para superarse a uno mismo. ¿Cómo llegas vos a Tokio?

Estoy contento con estos Juegos porque llego con herramientas que no tenía. Físicamente estoy bien, el día después de Río ya estabamos preparando el ciclo olímpico que venía y fue muy largo. Con mis amigos nadadores hablamos de eso y estamos esperando que termine porque fue muy largo. Pero no entrenamos para ganar medallas, lo importante es mirar para atrás y ver cuanto crecimos.

Igualmente, me siento bien y sé que puedo llegar a semifinales. Mi objetivo es ser mi mejor versión y dar el 100%. Hoy entreno para ser semifinalista, pero no es algo que puedo controlar, y no sé lo que pasará, pero sé que estoy para eso.

Fotografía de archivo: Santiago Grassi medalla de Plata en Toronto 2015, a los 18 años.

El punto de inflexión en el deporte para él fue en Canadá, cuando levantó la medalla de Plata en los Panamericanos de Toronto 2015, y agrega que ser récord argentino no es algo que le quite el sueño, e incluso agrega que si lo superan es mejor porque implica que se está trabajando bien en la natación argentina.

Desde lo mental, la visión del deportista la explica a partir de una charla con su amiga y colega Delfina Pigniatello: »Con ella hablamos de que a veces se cree que los atletas tenemos superpoderes, pero somos personas normales que no siempre nos va bien. La diferencia es que en la adversidad seguimos buscando la manera de superarnos», y dice que puede ir a los Juegos Olímpicos con una mochila llena de expectativas que lo único que lograría sería sacarle el foco en su concentración: «Perdemos más de lo que ganamos y es importante elegir la serenidad y focalizarse en lo que uno puede controlar».

Luego de 5 años de ciclo olímpico extendido por la pandemia, Santiago llega a los Juegos Olímpicos como miembro de uno de los equipos de natación más prestigiosos de Estados Unidos, lo que le permitió ganar mayor experiencia. Además, recibido en Marketing y con la madurez que no tuvo en los torneos anteriores. Pero para él, lo más importante no es la obtención de medallas sino la experiencia que le permite seguir creciendo cada día con un único objetivo: «Quiero ser mi mejor versión».

Agustín Palmisciano.